⊛ ¿Qué es la invalidez permanente en Málaga?

Invalidez permanente en Málaga

En nuestro país todas las personas que realicen un trabajo para un tercero tienen el derecho de recibir un pago justo como compensación de esa labor. Pero ¿qué ocurre cuando una persona que quizás lleva muchos años en el sector laboral de pronto ya no puede realizar ese trabajo?

Al respecto, las leyes españolas protegen a las personas que se encuentran en esta situación. En razón de ello, le ofrecemos información sobre el tema de la invalidez y que tipo de trabajadores pueden optar por este beneficio.

Invalidez permanente

La invalidez o incapacidad permanente es una condición legal en la que se puede encontrar un trabajador que, por alguna razón, está inhabilitado para volver a realizar una actividad laboral. Por lo general, se debe a una enfermedad o a una lesión grave y, por ello, el trabajador tendrá derecho a recibir una pensión.

Usualmente, para que una incapacidad sea considerada como permanente, el trabajador debe haber pasado el periodo máximo de baja médica o incapacidad temporal y no haber presentado mejora. En ese sentido, podemos mencionar la “incapacidad permanente contributiva” que resulta cuando el trabajador después de haberse sometido al tratamiento prescrito, presenta reducciones anatómicas o funcionales graves, que disminuyen o anulan su capacidad para desarrollar su actividad laboral.

Llegados a este punto, es importante no confundir este término con la discapacidad, ya que la discapacidad no se centra en los aspectos laborales.

¿Cómo se origina la incapacidad permanente?

Este tipo de incapacidades pueden tener diferentes orígenes, además debe ser una condición con una gravedad superior a la normal. Por otro lado, las lesiones que padezca la persona deben estar relacionadas con la actividad laboral que ejerce.

Según el tipo de invalidez, se puede acceder a una pensión por:

Enfermedad común

Además de la enfermedad incapacitante, el trabajador debe contar con un mínimo de cotización de 1.800 días en los 10 años anteriores. Asimismo, debe estar en situación de alta o asimilada al alta.

Accidente no laboral

Son los accidentes que se producen fuera del trabajo y se exige estar de alta o asimilado al alta. Sin embargo, a diferencia del caso anterior, no se tiene que cumplir ningún periodo mínimo de cotización.

Accidente laboral

Esto ocurre cuando se produce un accidente incapacitante en el trabajo, incluidos los desplazamientos al trabajo (accidente in itinere). No se requiere contar con cotizaciones.

Enfermedad profesional

Son enfermedades producidas por riesgos en un puesto de trabajo y no se requieren periodos mínimos en el tiempo de cotización.

Solicitud de incapacidad permanente

Por lo general, este tipo de solicitudes deben ser realizadas por el trabajador antes de cumplir la edad legal de jubilación. Sin embargo, también puede ser solicitada por una entidad que intervenga en el procedimiento (la Seguridad Social, la Mutua de Accidentes de Trabajo o un profesional médico). Esto tiene como excepción al sector empresarial, el cual no tendrá derecho a solicitarla para sus trabajadores.

Una vez realizada la solicitud, es responsabilidad del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) declarar la incapacidad permanente o denegarla.

Por otro lado, una invalidez de este tipo puede ser denegada por el Tribunal Médico si consideran que la enfermedad o lesión no son lo suficientemente graves, o bien que el trabajador ya la padecía antes de empezar en sus funciones laborales.

Tipos de incapacidad permanente

Según el grado que presente la enfermedad o la intensidad de la lesión en relación con la actividad de trabajo, existe:

Incapacidad permanente parcial (IPP)

Es el grado menor de invalidez y supone que el trabajador queda con una disminución en su rendimiento laboral no inferior al 33%. El afectado podrá seguir realizando las tareas habituales de su puesto de trabajo, aunque con algunas dificultades, además, tendrá derecho a recibir una indemnización.

Incapacidad permanente total (IPT)

La IPT no permite al afectado realizar las tareas básicas y fundamentales asociadas con su labor habitual, pero sí le permite dedicarse a otros oficios. Los trabajadores presentan un grado de discapacidad igual o superior al 33%.

Incapacidad permanente absoluta (IPA)

Esto ocurre cuando el afectado está imposibilitado para realizar cualquier profesión con un mínimo de rendimiento y eficacia. Para IPA se supondrá la asimilación automática de un 33% de discapacidad.

Gran invalidez

Es el grado más alto de limitaciones funcionales, ya que el trabajador, además de poseer una incapacidad permanente absoluta (IPA), no puede realizar las tareas cotidianas básicas por sus propios medios y requiere de los cuidados de otra persona.

Cuantías por las incapacidades permanentes

El monto de la pensión que reciben los afectados varía según el grado de enfermedad o de lesión que presenten.

Es importante tomar en cuenta que para el cálculo de estas pensiones hay que considerar la base reguladora del trabajador y el porcentaje correspondiente por la incapacidad.

Incapacidades permanentes parciales

En este nivel el beneficio se refiere a una prestación de 24 mensualidades de la base reguladora abonadas en único pago.

Incapacidades permanentes totales

Tiene una pensión mensual y vitalicia del 55% de la base reguladora. Excepcionalmente podrá ser sustituida por una indemnización a tanto alzado cuando el beneficiario fuese menor de sesenta años.

Por otro lado, la IPT derivada de enfermedad común no podrá resultar inferior al importe mínimo fijado anualmente en la Ley de Presupuestos Generales del Estado.

Incapacidades permanentes absolutas

En este nivel corresponde una prestación económica mensual y vitalicia del 100% de la base reguladora.

Gan invalidez

Las personas con este nivel de invalidez, además de la pensión por IPA, recibirán un complemento que no debe ser inferior al 45% de la cuantía que se percibe.

Estos trabajadores tendrán derecho a una pensión vitalicia, incrementando su cuantía con un complemento destinado a que el inválido pueda remunerar a la persona que le atienda.

En este punto hay que considerar que el importe de dicho complemento será el resultado de sumar el 45 por ciento de la base mínima de cotización y el 30 por ciento de la última base de cotización del trabajador correspondiente a la contingencia de la que derive la situación de inhabilitación permanente.

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